lunes, 6 de agosto de 2012

Chile: ¿La alegría ya viene?

Por: Ignacia Velasco

Dirección: Pablo Larraín Reparto: Gael Garcia Bernal, Alfredo Castro, Luis Gnecco, Antonia Zeggers, Marcial Tagle, Nestor Cantillana, Jaime Vadell, Sergio Hernández Guión: Pedro Peirano País: Chile

 “Vamos a decir que no”, un slogan que representa un bando de una de las elecciones más significativas de la historia moderna de Chile, y también, resume en amplios aspectos el motor de la película dirigida por el cineasta Pablo Larraín. Este filme cuenta la historia de un publicista que retorna del exilio y se encarga de la campaña publicitaria de la franja del No para el plebiscito de 1988, con el cual el general Augusto Pinochet fue finalmente derrocado del poder.

 Aclamada y premiada con el premio de la Quincena de Realizadores en el Festival de Cannes NO hizo su estreno hace unos días en Chile. La recepción por parte del público ha sido lo que se esperaba porque el filme posee una temática que hasta el día de hoy es altamente discutida por nuestra sociedad, por lo que es natural que hasta el momento las entradas para la función se agoten a menos que compres con anticipación. 

Si bien a primera vista, da la impresión de que el filme solo se encarga de capturar la historia de una sola franja del plebiscito, el relato también incluye la visión de la franja del sí. La película se ve dotada de cierto humor negro, el cual intenta retratar lo ridícula que fue la dictadura. Esta ironización bastante sutil pareció retratar bien lo absurda que pudo llegar a la derecha para intentar mantenerse en le poder.

 Aunque la historia de los personajes de la oposición tuvo un desarrollo adecuado, hizo falta que se enfatizara más en la persecución que se le realizaba a la oposición, esto no con interés de criminalizar la dictadura, sino que para justificar más el miedo que sentían los opositores por exponer en televisión abierta, temáticas que habían sido censuradas por mucho tiempo, lo que los llevaba directamente a exponer a sus familias.

 En términos de actuación, además de la participación del actor mexicano Gael García, Alfredo Castro interpretó de manera excelente su rol como Luís Guzmán, jefe del protagonista y director de la campaña del sí. Guzmán posee algo propio del típico chileno, porque su visión de las cosas cambia en cuanto le conviene.

La interpretación de Gael García como protagonista fue una movida muy inteligente del director, porque poner al extranjero le ayudará al filme a abrirse paso por el rubro internacional. Además de esta estrategia comercial, considero que el personaje que interpreta García está pintado para que un extranjero se apodere del rol, ya que esto permite que el rechazo hacía el personaje se vea más auténtico. Si en su lugar hubieran colocado a un chileno, se disminuiría la pugna que había entre los publicistas a la hora de decidir qué propaganda querían para la campaña del No.

 Lo más destacable del filme es su adaptación a la época. Grabado con cámaras de esos años, las escenas ficticias se acoplan a la perfección con los videos de archivos. Esto provoca en el público la sensación de estar viendo un documental real todo el tiempo, y a pesar de que algunas imágenes puedan verse “sucias”, es el recurso que hace que la película sea distinta a las otra.

 No, es una película que causa interés en todos porque pareciera que Chile aún se encuentra viviendo conflictos con la época. El debate se enciende cuando cuestionamos si se cometieron violaciones a los derechos humanos y si desapareció gente. Quizás sea desagradable para algunas persona verla, pero la invitación está abierta. Después de todo ¿Si para usted es solo un film de ficción, qué tanto desagrado le puede causar?

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